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Javier Jurado's avatar

Comparto parcialmente esa tendencia. Pero hay factores que contrarían ese relato: por ejemplo, la posibilidad del anonimato detrás del cual tantos se mueven en Internet y que permite pronunciarse sin que nadie reclame a nadie en la plaza pública real. O, por ejemplo, la del anonimato de la masa que, si no peca de estridencia por sumarse a la corriente más extrema premiada por el algoritmo, suele desdibujarse en una medianía que suele no importar a la gente. Y así hay mucha gente espectadora mediante la tecnología que vive ahí en medio, sin tribalizarse, aunque tienda a pronunciarse poco en público.

Calda's avatar

Saludos, Pablo. Un gusto leerte de nuevo, estuviste paradito ;)

Coincido y no coincido por una sencilla razón: esa tribalización pública virtual suele serlo o bien de opiniones o bien limitada a cierto tipo de conductas que están dentro de paquetes ideológicos o modas intelectuales (ecologismo, feminismo). Es curioso que no hay una tribalización de las conductas "verdaderamente morales", de las cotidianas en las que se causa daño y bien a los demás. Así, no veo reproches ni alabanzas por ser adultero, divorciarse o casarse, cuidar a los padres, ser amable con los vecinos, aparcar en doble fila, robar, censurar a alguien que va con la música a todo volumen y este tipo de cosas.

El tipo de chismorreo, castigo y refuerzo que se da en lo virtual puede ser muy destructor (te pueden echar del curro, sí), pero creo que está limitado a cierto tipo de conductas muy delimitadas por modas o tópicos. Donde ese chismorreo podría ser más eficaz, en las acciones cotidianas, veo lo contrario: cada vez se tolera menos que un tercero nos juzgue, castigue, alabe o aconseje. Así, un adulto que reprocha a un niño por la calle es algo que está mal visto hoy, incluso por los padres o por la persona que acompaña al adulto ("no te metas, José, no es tu hijo"). Yo creo que se ha perdido esa tribalización en espacios públicos e, incluso, en espacios privados. Así, darle la turra a alguien por dejar a su pareja sin razón justificada, no tener en consideración la afectación de su conducta a terceros y cosas por el estilo es algo cada vez menos presente en las relaciones íntimas, de amistad, familiares o con compañeros laborales.

No sé cómo ves este otro aspecto que te señalo: ¿quizás el auge de lo "moral" en lo virtual se deba a ese debe en lo cotidiano?

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